ALEJANDRO ROSA, COLECCIONISTA, ESCRITOR Y OLVIDADO VECINO DE SAN JOSE DE FLORES

ALEJANDRO ROSA, COLECCIONISTA, ESCRITOR Y OLVIDADO VECINO DE SAN JOSE DE FLORES

En las viejas y derruidas casonas que todavía ilustran la vida señorial que tuvo el ex pueblo San José de Flores, las cuales se ubican –casi todas- mirando hacia las extendidas vías del Ferrocarril Sarmiento, hallamos una que perteneció a don Alejandro Rosa, hombre de vasta cultura y méritos incuestionables.

Su solar, hoy ruinoso, se ubicaba en la calle Fray Cayetano Rodríguez 207, a escasos metros del tendido del riel, que es, precisamente, hacia donde da la entrada principal. Este detalle no es menor, pues significaba “mirar hacia el progreso”, como entonces era vista la invención de la locomotora a vapor. Por allí, recuérdese, transitó “La Porteña” en 1857 para iniciar la industria ferrocarrilera en el país. Pero, ¿quién era Alejandro Rosa?

Había nacido en el año 1854, y a lo largo de su vida se destacó en varias disciplinas: la numismática, la historia, la escritura y el coleccionismo en general. Hombre de riquísima cultura, Alejandro Rosa cultivó la amistad de Bartolomé Mitre, por eso en 1907 aquél fue ungido como primer director del Museo Mitre, cargo desde el cual permitió la edición de cerca de 40 obras historiográficas. El propio Rosa participó en la fundación de la Junta de Historia y Numismática Americana, entidad que en 1938 trocó por el nombre de Academia Nacional de la Historia. Estos antecedentes nos hablan de las aficiones liberales del aquí recordado, lo que no desdice su erudición.

Sabemos que Alejandro Rosa sobresalió por ser uno de los primeros aficionados en cuestiones relativas a las medallas, las condecoraciones y las monedas de la República Argentina, poseyendo una de las más impresionantes colecciones privadas de estos objetos.

Casa de Alejandro Rosa en Flores, hoy. Pintadas, ladrillos sin revoque y hastío. Una estampa del Flores que olvidamos.

Casa de Alejandro Rosa en Flores, hoy. Pintadas, ladrillos sin revoque y hastío. Una estampa del Flores que olvidamos.

En una carta de 1894, la Junta de Numismática Americana elogió lo actuado por el caudillo Martín Miguel de Güemes en defensa de la Independencia Americana en el norte argentino. La misiva le fue entregada a don Martín M. de Güemes, nieto del prócer salteño. Entre los firmantes de la adhesión estaban Alejandro Rosa, Enrique Peña y José Marcó del Pont, entre otros.[1]

A fines de 1898, Rosa editó una obra de 872 páginas que pertenecía al género histórico-numismático y que se titulaba Medallas y monedas argentinas. Constaba de 2 volúmenes, los cuales abarcaban desde la etapa colonial hasta los confines del siglo XIX, y que, entre fotos, información y reseñas, explicaba las características de 1195 piezas que formaban parte de la colección del autor.

En una crónica, Martiniano Leguizamón ponderaba los adelantos que el libro tenía “en materia de imprenta”, amén de la variedad de temas allí expuestos, que pueden resumirse en los estudios acerca de la amonedación en tiempos virreinales, “retratos de personajes, fototipias, fascímiles de documentos autógrafos y la viñeta de las medallas que se reproducen, llevando al pie una sucinta leyenda complementaria”. Como rarezas, sus páginas mostraban una copia original del Himno Nacional Argentino de 1813 y el contenido de una carta inédita –hasta entonces- “dirigida por San Martín al general Miller en 1827, que viene a descorrer el velo del misterio de la célebre entrevista de Guayaquil, poniendo en su verdadera luz a los dos grandes libertadores”, argumentaba el cronista Leguizamón. [2]

Otra de las obras que escribió Alejandro Rosa, se llamó Aclamaciones de los monarcas católicos en el nuevo mundo, cuya lectura le fascinaría a Mitre, al igual que la editada en las postrimerías de 1898.

PIEZAS ROSISTAS

 En 1914,Juan A. Pradère ungía como Director del Museo Histórico Nacional tras el fallecimiento del Dr. Adolfo P. Carranza. Enseguida, Pradère intentó mostrar y retratar la época de Rosas mediante “un estudio objetivo” cuya dilucidación quedaría reflejada gracias al aporte de “numerosos documentos de indudable valor histórico”. Así, pues, nace en el año referido el libro Juan Manuel de Rosas. Su Iconografía, toda una novedad desprejuiciada para aquellos momentos.

Una reedición de esa obra de Pradère salió en 1970 bajo el sello editorial Oriente, en cuya dirección general hubo de desempeñarse el historiador revisionista Fermín Chávez. Los documentos exhibidos eran variopintos: desde pinturas, abanicos, ánforas, peinetas y monedas, hasta medallas, litografías, cintillos punzó, guantes de cabritilla y utensilios para la comida. Todos ellos estaban unidos por un ícono principalísimo: la efigie del Restaurador y sus leyendas con los vivas y mueras harto conocidos.

Como era de esperar, aquí también fueron fotografiadas y publicadas algunas piezas rosistas que Alejandro Rosa tenía en su poder, lo que lo ubicaba dentro del selecto grupo de afamados coleccionistas argentinos especializados en objetos relativos a la administración de Rosas, entre quienes se hallaban E. S. Zeballos, la familia Zemborain, Isaac Fernández Blanco y Juan M. Berasategui, entre otros.

Por ejemplo, Rosa era propietario de una hermosa litografía en negro del año 1830 que estaba hecha por la casa impresora Bacle & Cía. Su leyenda reza: “El Exmo. Sor. Dn. Jn. Manuel de Rosas. Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires.”. Aparece el Restaurador en busto de ¾, de uniforme y banda cruzada. La viñeta del documento está en la página 82 de la reedición de 1970 de Juan Manuel de Rosas. Su Iconografía.

Un objeto de inestimable valor, también perteneciente a Alejandro Rosa, era un “reloj de oro con el retrato de Rosas de perfil a la izquierda, uniforme, banda y medalla; en la cabeza, corona de laureles. Alrededor del retrato, en doble círculo, la siguiente leyenda: en la parte superior, Rosas; de derecha a izquierda, “Vivan los Federales. Mueran los unitarios”; debajo, “O Muerte””. Las horas estaban en números romanos y en relieve, mientras que en el centro del reloj estaba grabado un paisaje. “La tapa posterior –señala el trabajo-, (tenía una) deliciosa escena de caridad representada por una aldeana que socorre a un mendigo”.[3]

Reloj de oro con efigie del Restaurador de las Leyes que perteneció a Alejandro Rosa.

Reloj de oro con efigie del Restaurador de las Leyes que perteneció a Alejandro Rosa.

Y así, podríamos enumerar varias piezas más de las tantas que atesoró el vecino de San José de Flores. Aquí, solamente, y de modo arbitrario, decidimos refrendar estas dos por su estupendo valor testimonial.

SU MORADA EN FLORES

Alejandro Rosa decide levantar una residencia de verano (también llamada segunda casa) en la tranquila mansedumbre de Flores, a un paso –como se ha dicho- de aquel espectáculo del progreso: las vías del tren. Corría el año 1891, dos décadas después de la irrupción de la fiebre amarilla en Buenos Aires, la cual provocó que muchas familias acomodadas del puerto se instalen donde ahora vivía Rosa por temor al contagio.

La construcción del solar comienza hacia el 1880, y, como mandaba la época, tenía marcados rasgos arquitectónicos italianizantes. El frente estaba adornado con una galería de entrada, una terraza con balaustrada y seis columnas clásicas. Todo el cuadro era simétrico, y se le agregaban pilastras y hermosos jardines que rodeaban a la propiedad.

El paulatino abandono que sufrieron las residencias de este estilo en Flores, ha sido terrible e impío en razón de haber dañado severamente la fisonomía de este barrio tal vez para siempre. La casa de Alejandro Rosa supo tener un mirador que ya no existe, lo mismo la balaustrada que circundaba su terraza. Además, la propiedad está ocupada desde hace varios años, pese a que cuenta con protección patrimonial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Entrada principal del solar de Rosa en Flores. La entropía está al acecho.

Entrada principal del solar de Rosa en Flores. La entropía está al acecho. ¿Hasta cuándo?

Las paredes se descascaran, y las rejas de los ventanales que dan sobre Fray Cayetano Rodríguez al 200 hace rato se volvieron opacas, mustias. Casi nadie parece recordar, y menos aún importarle, que allí vivió uno de los más excelsos coleccionistas de numismática de la República Argentina. Flaco favor para nuestra memoria colectiva, porteña y floresiana.

Rosa habitó en este predio hasta un año antes de su fallecimiento, el cual sobrevino en 1914.

 

Por Gabriel O. Turone

 

[1] Pastrana, Carlos F. “Presentan una carta que reivindica la gesta de Güemes”, Diario La Nación, 18 de junio de 2002.

[2] Leguizamón, Martiniano. “Monedas y medallas”, Revista Caras y Caretas, Nº 14, del 7 de enero de 1899.

[3] Chávez, Fermín. “Juan Manuel de Rosas. Su Iconografía”, Editorial Oriente, 1970, página 157.

Prensa JR
This post was written by
Entre las actividades que desarrollamos, las mismas son variadas y proficuas: conferencias, jornadas de cine-debate en base a películas que tratan sobre temas históricos y/o intelectuales, homenajes, visitas a lugares históricos, presentaciones de libros, investigaciones en instituciones tales como el Archivo General de la Nación, hemerotecas, bibliotecas, asesoramientos para empresas de índole investigativa, etc.

9 Comments en "ALEJANDRO ROSA, COLECCIONISTA, ESCRITOR Y OLVIDADO VECINO DE SAN JOSE DE FLORES"

  • Guillermo Gnida says

    Gracias por el recuerdo, soy su bisnieto.
    También soy numismático.
    Si alguna vez se recupera su casa de Flores tengo cartas y fotos de él, que en el mejor lugar donde podrían estar es en una sala que se lo recuerde.

    • Irma says

      No le gustaría recuperar la casa de su abuelo y hacer un centro cultural numusmatico?

  • Diego Medan says

    Estimado Sr. Gnida,

    soy curador de la Biblioteca Arata, conservada en la Facultad de Agronomía de la U.B.A. Pedro Arata, primer Decano de la FAUBA, tuvo una larga y muy cálida amistad con Alejandro Rosa. En la biblioteca poseemos varias cartas de Rosa a Arata. Tal vez Ud. posea cartas de Arata a su bisabuelo. Si así fuera, le agradecería que me enviara copias digitales para comprender mejor la relación entre ambos.

    Cordiales saludos de

    Diego Medan

  • Edward Bate says

    Una vergüenza que una casa tan importante e histórica este en esta situación!….El hermoso barrio de Flores se esta convirtiendo en un conventillo!

  • ANDREA TERESA ROSA says

    Estimados!
    El fue mi tatarabuelo, siento mucho interés de saber que nuestra familia y apellido formó parte de tanta historia, quiero que sepan que me encantaría saber más de él me resulta muy interesante.

    Espero respuesta y saludos cordiales para todos!

    • Juan Martin Rosa says

      Andrea , yo soy su bisnieto, tengo mucha información familiar, si te interesa comunicate a mi mail jmrosa60@hotmail.com saludos

  • Miguel angel Isaías rosa says

    Soy bisnieto de DON ALEJANDO ROSA en la casa de mi abuela CAROLINA ESCASO DE ROSA jamás me podria olvidar el cuadro de mi BISABUELO y una placa de marmol tayada Donde decía y afirmaba ALEJANDRO ROSA PRIMER DIRECTOR Y ORGANISADOR DEL MUSEO MITRE ////MIGUEL ANGEL ISAIAIS ROSA SI SE ME LLENA EL CORAZÓN PODERLE CONTARLE A MIS HIJOS Y NIETOS EL ORGULLO DE MIS Y SUS RAÍCES

  • Fernando Iuliano says

    Soy coleccionista numismático, ex presidente del Centro Numismático Buenos Aires, Miembro de Número de la Academia Argentina de Numismática y medallista y miembro del IFINRA (Instituto Federal de investigación numismática de la Republica Argentina) sería muy interesante de poder contactarme con alguien de la familia que pudiera contar la historia Familiar en algún encuentro virtual del IFINRA donde se podrá tener un intercambio muy interesante.

  • María Julia Gnecco says

    Soy profesora universitaria en historia, y me dedico a la investigación histórica, despues de haber dirigido varios años el Museo que fundó mi abuelo, Agustín Victorio Gnecco, y donde fue primer director mi padre, Anavadro Gnecco, en la parte de la colección que está en San Juan, dado que la otra parte está en Luján. Me interea mucho conectarme con la familia de Alejandro Rosa y con el numismático que aquí escribe. La razón es que estoy escribiendo una tesis de mi abuelo Agustín Victorio Gnecco, creador de un Museo Histórico en San Juan, pero que vivió hasta parte del año 1886, en Buenos Aires, parte en Flores, dado que allí nació en 1857, y que figura junto Alejandro Rosa y otros como Marcó del Pont, Peña, etc., en un libro sobre la historia de Flores. Entiendo que lo conoció a Alejandro Rosa y a otros numismáticos de Flores, dado que Agustín Gnecco fue numismático y coleccionista, y estoy reatreando los primeros contactos e influencias que recibió en sus primeros treinta años de vida. Saludos cordiales María Julia Gnecco

Leave Your Comment