ÁNGEL FLORO COSTA: EL PROFETA OLVIDADO Y LA INCREIBLE VIGENCIA DE SU LIBRO “EL NIRVANA”

ÁNGEL FLORO COSTA: EL PROFETA OLVIDADO Y LA INCREIBLE VIGENCIA DE SU LIBRO “EL NIRVANA”

EL NIRVANA

Hace ya 107 años exactos, un 10 de junio de 1906, fallecía en Buenos Aires, Ángel Floro Costa, un hombre del cual la gran mayoría de los uruguayos desconocen su legado, o lo recuerdan por una pequeña calle que circunda el Palacio Legislativo de Uruguay.

Muchos se sorprenderán, que nuestro homenajeado de hoy, – al igual que la ilustre personalidad de José Enrique Rodó – perteneció hasta el último de sus días a la tradición y las filas del Partido Colorado.

Si se tuviera que apelar a la figura de Floro Costa bajo algún rotulo profesional, se podrían expresar varios; pero, Floro Costa fue más que un abogado o escritor de la época en que vivió, Floro Costa fue para los suyos un “Profeta”, de la misma manera como lo describió Gerardo Caetano al Profesor Alberto Methol Ferré en estos tiempos más contemporáneos. (1)

Pero; ¿Profeta en que sentido? Floro Costa fue un profeta en el sentido del devenir histórico del Uruguay como Estado y como Nación. Él fue contemporáneo del inicio de el culto a la personalidad de Artigas y de las polémicas historiográficas del circulo de intelectuales que, bajo el Militarismo, comenzaba a crear la “Nacionalidad Uruguaya”, con sus grandes disidentes a este proyecto (Ángel Floro Costa, junto a Juan Carlos Gómez fueron –  en parte – disidentes en este sentido), sobre esto, diría en su celebre libro “El Nirvana”, publicado en 1880:”(Los pueblos) cuando no encuentran a sus héroes perfectos u hombres de genio excepcionales que personifiquen sus tradiciones; los crean y los inventan” (El Nirvana, pág. 125)

No creía tampoco Floro Costa el trato que le había hecho la historiografía hasta la fecha a la figura de José Artigas, mostrándolo como un bandolero y un hombre que se guiaba por los instintos mas bajos, ni tampoco concebía a Artigas como el que es hoy y como el que se empezaba a proyectar en esas épocas: Un semi-Dios uruguayo. (El Nirvana pág. 124)

“El Nirvana” explica Floro Costa, debe su nombre a esto: “Acaso tenía razón Buda cuando creía que el universo se reducía a una pura vanidad, a una pura ficción (…) la sublime estética de la mentira”.

Es decir, el Uruguay como símbolo de una dicha abstracta, despojado de las turbulencias sudamericanas, una barca poética atada a al cola de la economía británica, ensimismada a la tempestad del resto del continente, un Uruguay olvidado de su pasado artiguista, duplicado por la inmigración y erguido en una avanzada de la cultura en el Río de la Plata.

El libro, tiene tres partes, la primera es una parte personal del autor (una querella con el expresidente interino José Varela), la segunda sobre la realidad local y coyuntural, dos partes que no vale la pena ponerlas en relieve ahora, lo interesante es la tercera parte, que es la más extensa, titulada ““El pasado, el presente, el porvenir”.

Hace una especie de proto-revisionismo histórico (adelantándose a muchos otros como el Prof. Methol Ferré, Carlos Real de Azúa, etc) y desemboca en el planteo de que para nosotros, los orientales, sólo hay 3 soluciones posibles pero no igualmente probables:

“O la consolidación y robustecimiento de nuestra nacionalidad e independencia., bajo el imperio de las instituciones republicanas, O la unión con la República Argentina reconstruyéndose bajo una enseña común los Estados Unidos del Plata. O la unión al Brasil, entrando en la categoría de una de tantas provincias del imperio”. (El Nirvana, pág 245).

Las analiza y las va descartando.

En primer lugar, la independencia (Cap. 7) “la nación Oriental es factible que marche por las vías de una constante y rápida desorganización y decadencia hasta su completa eliminación del mapa de América”. La considera una solución posible pero la más improbable.

En segundo lugar sopesa la posibilidad de la Unión del Plata y la considera también improbable. La 3ª y única solución probable: La Provincia Cisplatina.

LA TRADICIÓN COLORADA

Analicemos bien esto último, que es lo medular de su obra, Ángel Floro Costa como exprese tiene hondos vínculos con el Partido Colorado y el liberalismo argentino cuyo máximo representante había sido hace no mucho la controvertida figura de Bartolomé Mitre, el Partido Colorado, a pesar de nacer en 1836 (con la Batalla de Carpintería) se viene configurando desde hace mucho antes, durante el periodo de la Provincia Cisplatina (1820-1825) cuando la Provincia Oriental esta bajo el poder del Imperio del Brasil, ahí se conforma el “Club del Barón” (en referencia al gobernador de la Provincia Cisplatina, Carlos F. Lecor), después, con el devenir de la gesta de los Treinta y Tres Orientales, la re-incorporación al ceno de las Provincias Unidas (1825) y luego, la independencia absoluta (1828) y la conformación de la Primera Constitución (1830).

El “Club del Barón” se trasforma en el primer gobierno del Gral. Fructuoso Rivera, en lo que el pueblo de la época denominaría como el grupo de los “cinco hermanos”, evidentemente eran las mismas personas que conformaban el Club del Barón: José Ellauri, Santiago Vázquez, Juan Andrés Gelly, Nicolás de Herrera y Julián Álvarez. Todos hombres del gobierno de Rivera, y por sus antecedentes llamados con posterioridad por la historiografía como: “abrasileñados”, esta tradición es continuada por el Partido Colorado luego de su conformación, los hechos de la Defensa de Montevideo, firmando los ominosos tratados de 1851 para acabar con el sistema americano de Rosas y terminando por serenar la mitad del territorio del Estado Oriental o los hechos de Venancio Flores, aliándose en 1864 con el Imperialismo Brasileño para acabar con la heroica resistencia de la ciudad de Paysandú y terminar por convertirse en un peón de las potencias regionales (Brasil y Argentina) y extra-regionales (Inglaterra); así lo comprueban.

Pese a esta tradición partidaria (colorada y abrasileñada) de la cual Floro Costa es tributario, existen otros motivos por los cuales termina eligiendo al que para aquel entonces seguía siendo, nada más y nada menos, el Imperio del Brasil.

LUIS A. DE HERRERA Y FLORO COSTA SE ENCUENTRAN

Floro Costa, un gran estudioso de la realidad y de los resortes económicos de los pueblos rioplatenses (publicaría un libro íntegramente dedicado a esto), vio lo que vería en 1912 (32 años después de la publicación de El Nirvana y 6 años después del fallecimiento de Floro Costa) Luis Alberto de Herrera al realizar uno de sus libros mas celebres: “El Uruguay Internacional”, este libro fue según el historiador contemporáneo José Rilla: “pinero en cuanto a reflexión que pone país (…) en su relación con el mundo y con una vigencia más allá de la preguerra mundial. Ha inspirado las definiciones del partido blanco y del Estado como actor internacional”.

Herrera, a diferencia de Floro Costa en este libro estaba “obsesionado con la independencia nacional del Uruguay”, explicaría con tino el Profesor Methol Ferré. En los primeros capítulos del mismo, se ve claramente este componente, analiza los factores adversos y propicios del establecimiento del Uruguay independiente, hace hincapié en el “peligro naciente” y ejemplifica con varios casos de la política internacional de aquellas épocas, escribe, por ejemplo, de la sujeción que tenia para aquel entonces el Reino de Suecia y Polonia de la “rusificación”, de Estados Unidos sometiendo a Cuba como si fuera un protectorado norteamericano (con todos sus artilugios; la enmienda Platt y lo que vendría después), y a la hora de analizar al Uruguay y su relación con sus países limítrofes, realiza el mismo Herrera varias reseñas históricas y explica de como los partidos políticos uruguayos estuvieron envueltos de una forma u otra bajo conflictos que les eran ajenos, se puede leer del mismo libro: “La razón madre de los pasados infortunios: la injerencia de los limítrofes en la vida nacional y la alianza de nuestros partidos con esos (países) limítrofes” (El Uruguay Internacional  pág. 79).

Herrera se preguntaría en su libro: “¿Cuál de los grandes vecinos del débil Uruguay se muestra hoy (1912) mas temible, Brasil o la Argentina?” (El Uruguay Internacional pág. 99), para Floro Costa, la duda seria similar, él se preguntara con cual país al Uruguay le conviene ser parte. Herrera en las páginas siguientes analiza las relaciones económicas con Brasil y Argentina, dirá: “Ni todo nos une a la Argentina, ni todo nos separa del Brasil”, y yendo al factor económico (lo hondo) dice: “Nuestras relaciones económicas son mucho más importantes con Brasil que con Argentina”, y da una clara explicación de esto:

“La lógica explica esta desigualdad. Nuestros productos son similares con los argentinos y complementarios con los brasileros. El país de los trópicos (Brasil) nos compra los ganados que no tiene y consume nuestros trigos y tasajos, vendiéndolos, en cambio; maderas, yerba, tabaco, fariña, caña y café. La diferencia de clima asegura al estabilidad de este comercio.” (El Uruguay Internacional, 172 pág.)

Floro Costa, en cambio, en vez de escribir a favor de la Independencia Uruguaya bajo estas conclusiones, fundamenta en su “Nirvana” la histórica tradición abrasileñada del Partido Colorado y como se expresó mas arriba, el futuro del Uruguay como elemento primordial del Brasil.

LA ARGENTINA

No es que el mismo Costa haya tenido un desentendimiento con la hermana República Argentina, sino que el, al igual que Herrera consideraban que existían más componentes (económicos más que nada) que nos dividían y menos que nos unían.

El mismo notable escritor del Partido Colorado, le regalaría al presidente argentino Julio A. Roca un ejemplar del Nirvana, para que este anexara al Uruguay y se recreara parcialmente el Virreinato, dándole a Roca un “papel culminante”, pero este no dudo en desentenderse del proyecto anexionista de Costa.

LA ACTUALIDAD

La vigencia de Floro Costa hoy por hoy adquiere máximos relieves, el presidente del Uruguay, José Mujica con sus declaraciones de “borrar las fronteras con el Brasil”, ante el choque de intereses entre Uruguay y Argentina (dejada en claro más arriba por la prosa de Herrera, basada en que Uruguay y Argentina producen similares commodities) que nos caracterizo durante prácticamente toda la historia y nos arrastra hasta el día de hoy, se debe de analizar profundamente la propuesta brasileña. Quizás en algún futuro estemos más hermanados con los brasileños que con los argentinos (occidentales), ya que, si bien es cierto que nos une un acerbo cultural común como orbe rioplatense, la clave de todo, es que nosotros no veamos a los brasileños como enemigos ni que los brasileños nos observen a nosotros como enemigos. Los brasileños deberían de dejar su política sub-imperialista.

Vio lo que le venia, el olvido y el ostracismo por parte de su propio pueblo, cuantos ejemplos de la historia, desde Sócrates hasta nuestros días, han padecido los espíritus como el de Floro Costa, por “corruptor de las juventudes” “atentado en contra del Estado”, “enemigo del pueblo”, cuantos pueblos han lapidado a sus mejores hombres por decirles la fría y cruda realidad, quizás su máximo pecado fue haber revelado con una exactitud sin precedentes no solo lo que no había ocurrido, sino de divisar, ya con un determinismo histórico sin parangón, un futuro feliz para nuestro pueblo, regresado a lo que fuimos y nunca devinimos  de dejar de ser: Un conjunto de familias, bajo una sola Patria Iberoamericana.

“Mis ideas triunfarán algún día, cuando la necesidad premiosa de la salvación común, ilumine la conciencia publica, ahogue las emulaciones y rivalidades y ponga el píe en el buen sentido popular” – Ángel Floro Costa

 

Por Ignacio Pérez Borgarelli

Jovenes Revisionistas
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Entre las actividades que desarrollamos, las mismas son variadas y proficuas: conferencias, jornadas de cine-debate en base a películas que tratan sobre temas históricos y/o intelectuales, homenajes, visitas a lugares históricos, presentaciones de libros, investigaciones en instituciones tales como el Archivo General de la Nación, hemerotecas, bibliotecas, asesoramientos para empresas de índole investigativa, etc.

1 Comment en "ÁNGEL FLORO COSTA: EL PROFETA OLVIDADO Y LA INCREIBLE VIGENCIA DE SU LIBRO “EL NIRVANA”"

  • Estimado Ignacio:

    Como bisnieto de Ángel Floro Costa me placen tus oportunas reflexiones y tu actitud revisionista en beneficio de certezas históricas basadas en hechos y no en interpretaciones de los mismos que siempre nos dividen. Él fue un ejemplo de como se puede lograr acuerdos para beneficio mutuo, como fue su creación del proyecto de canalización del Río de la Plata, convenciendo a Rodolfo Moreno, entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, para ser aprobadas en ambas cámaras: la uruguaya y la argentina. ¿Como no íbamos a tener canalizado a nuestro Río y abastecer a nuestros puertos?
    Aún conservo el 6º Tomo de “Proyectos industriales”, Canalisation of the Central Pamps of the Argentine Republic, de 1897 y traducida por Angel Floro Costa, como bas de lo que fuera la canalización del Río que nos une y nos hace rioplatenses. Lamentablemente los demás tomos han desaperecido con lo fallecimientos de mis ascendentes. Vayan mis feilcitaciones y si venís por Buenos Aires mi teléfono es: 11-4952-1368
    Lic. Ramón Beltrán Costa

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