LEONOR GOROSTIAGA SALDIAS, LA NIETA DE ADOLFO SALDIAS

LEONOR GOROSTIAGA SALDIAS, LA NIETA DE ADOLFO SALDIAS

Doña Leonor Gorostiaga Saldías fue la última nieta sobreviviente del Dr. Adolfo Saldías, lo que vale decir, del padre del revisionismo histórico argentino. Ella misma explicará, en una de sus tantas obras publicadas, las cuales iremos comentando en el desarrollo de esta biografía, quiénes han sido los primeros Saldías que arribaron a Hispanoamérica y el Plata para, de esa manera, asentar definitivamente el apellido de tan ilustre familia.

Leonor Gorostiaga Saldías había nacido en Buenos Aires en el año 1929, dedicándose a diversas profesiones que le ganaron, a lo largo de su vida, notables menciones y reconocimientos en el mundo de las letras, la historia y la cultura en general. De modo que, sobresalió como escritora, historiadora, profesora y conferencista. Fue, como se menciona al comienzo, nieta del doctor Adolfo Saldías (1849-1914), a quien, por cierto, no llegó a conocer por haber fallecido éste unos quince años antes del nacimiento de Leonor.

GENEALOGIA DE LOS SALDIAS

El árbol genealógico de los Saldías comienza, de acuerdo a las investigaciones de Leonor, en el año 1630 cuando, procedente de Navarra, España, llega Pedro Saldías a las costas del Perú “ostentando el honorífico cargo de caballero de Santiago”. Luego, Pedro Saldías pasó a Chile donde se aquerenció en Santiago de Chile, pero a mediados del siglo XVIII don Pedro Agustín de Saldías, militar de profesión, se trasladó al sureño pueblo chileno de Chillán.

Pasadas algunas generaciones más –tres, para ser exactos-, vemos a un José Antonio de Saldías Valdovinos que, en plena Guerra de la Independencia, actuará junto a Bernardo de O’Higgins hasta la batalla de Rancagua (14 de septiembre de 1814), cuando la derrota de los patriotas obligará a José Antonio a cruzar los Andes y afincarse en la provincia de Mendoza. En esta travesía ecuestre participará el propio O’Higgins quien intuía que su permanencia en Chile bien podía costarle la vida.

La propia Leonor Gorostiaga Saldías anota que, lo que en principio parecía ser una estadía de corto plazo se convirtió, en realidad, en la entrada definitiva de los Saldías a la Argentina. En Mendoza mismo, José Antonio de Saldías va a conocer a una niña llamada Carmen Rodríguez Moyano, con quien contraerá nupcias en Buenos Aires el 5 de septiembre de 1818 en la desaparecida Iglesia de San Nicolás de Bari –en cuyo sitio se construyó el Obelisco porteño-.

Del matrimonio Saldías-Rodríguez Moyano va a nacer Adolfo Saldías Rodríguez (1826-1873), padre del Dr. Adolfo Saldías, quien casó con Carmen Castellote Palacios (1820-1885), y de la pareja de Adolfo Saldías Rodríguez y Carmen Castellote verá la luz el famoso Adolfo Saldías, abuelo de Leonor Gorostiaga Saldías.

Don Adolfo Saldías, a su vez, esposó en segundas nupcias con la uruguaya Sara Guillot Conde, y ambos dieron a luz a Elisa Saldías Guillot (1905-1983) quien, al casar con Luciano Quintino Gorostiaga de la Riestra, dio a luz a la señora Leonor Gorostiaga Saldías en Buenos Aires en 1929.

VIDA ACADEMICA

La primera mención que tenemos de nuestra biografiada surge en 1954, cuando recibió una beca para realizar estudios de literatura, arte e historia en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, España. En ese mismo 1954, “siguió cursos de ortóptica[1] en el Westminster and Moorfield Eye Hospital de Londres”. Cuatro años más tarde, en 1958, representó a la Argentina en la X Conferencia Regional Latinoamericana de Organizaciones no Gubernamentales que fuera convocada por las Naciones Unidas y celebrada en Buenos Aires, en calidad de integrante de la Comisión Directiva de la Unión de Protección de la Infancia (Sección Argentina).

También en aquel último año (1958), Leonor Gorostiaga Saldías sentó las bases del Centro Argentino de Investigadores de Historia, entidad de la que fue su primera presidente y directora de su publicación oficial, la Revista Páginas de Historia. A su vez, entre 1960 y 1966 estuvo participando como miembro de las distintas ediciones que se celebraron de los Congresos Internacionales de Historia de América, y, sucesivamente, le cursaron invitaciones para exponer en el Iº Congreso de Historia de los Barrios Porteños (1968), el 1er. Seminario de Historia de la Ciudad de Buenos Aires (1972) y el 1er. Congreso de Historia de la Confederación Argentina 1831-1852 (1974).

Imagen parcial del 1° Congreso de Historia de la Confederación Argentina celebrado en 1974, y en el cual participó la nieta de Adolfo Saldías.

Respecto a este último –Congreso de Historia de la Confederación Argentina-, la cobertura del evento salió publicada en la famosa Revista Todo es Historia, de Félix Luna, en su edición Nº 88 de septiembre de 1974. Ese Congreso tuvo lugar entre los días 15 al 17 de agosto de ese año “en los salones del Centro Cultural General San Martín” de Buenos Aires, y contó con los auspicios de la Fundación “Nuestra Historia”. Aquí, Leonor Gorostiaga Saldías compartió tribuna con excepcionales historiadores de fuste, entre los que cabe nombrar a Pedro Santos Martínez, Julio Irazusta, Vicente Sierra, Pedro De Paoli, Francisco Hipólito Uzal, Elena Bonura, Jorge M. Ramallo y Carlos Steffens Soler, por sugerir a algunos. Recién en 1981 va a tener lugar el 2do. Congreso de Historia de la Confederación Argentina, edición de la que también volverá a participar Leonor Gorostiaga Saldías.

Hallamos que, entre otras participaciones en estas lides, Leonor Gorostiaga Saldías integró el 1er. y 3er. Congreso de Historia de Buenos Aires, cuyas conmemoraciones ocurrieron en 1969 y 1984, respectivamente. Por el año 1979, su nombre figura como Miembro Correspondiente por Buenos Aires del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, acaso una de las aficiones que cultivó Leonor a la hora de rastrear los antecedentes familiares de los Saldías para volcarlos en sus obras tan buenos resultados.

Otros galardones de esta dama, fueron el ser Miembro de Número de la Institución Alberdi y, en igual investidura, de la Academia Argentina de la Historia. En el aspecto religioso, la catolicidad de Leonor la llevó a ser parte de la Comisión de Obras Diocesanas de San Isidro, así como de la Asociación de Escritoras Católicas (ASESCA).

OBRAS ESCRITAS

Publicó numerosas obras, la mayoría de ellas dedicadas a la reivindicación de su abuelo materno Adolfo Saldías, por quien sentía profunda estima y admiración. La facilidad que demostró para la escritura seguramente se debió, más allá de su eterna curiosidad por la historia, a la participación que tuvo, siendo joven, en el Seminario de Escritores de la Escuela Superior de Periodismo.

Así, pues, en 1959 dio a conocer su primera obra que tituló Una capilla en la sierra, la cual estaba dedicada a la exaltación de la capilla colonial del Rosario de la Villa de Merlo, sita en la provincia de San Luis, que, gracias a ese trabajo de Leonor fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1961.

Al filo del siglo XX, aparece un libro biográfico sobre Adolfo Saldías que contiene 370 páginas muy bien documentadas y acompañadas con abundante bibliografía y búsquedas en el Archivo General de la Nación, el Museo Sarmiento, el Archivo de Tribunales de la Capital Federal, la Biblioteca del Congreso de la Nación y de papeles y documentos de la propia familia Saldías. Esta obra se llama Adolfo Saldías. Leal servidor de la República, y salió por Corregidor en 1999; en la última página, Leonor escribió:

“Dejo en manos del lector este trabajo que he escrito tratando de volcar, sin el apasionamiento que la trayectoria de un abuelo puede suscitar, la vida de un argentino que sintió a la patria con amor y que fue siempre “leal servidor de la República”.”[2]

Traspasado el umbral del siglo XXI, vemos la edición de Historia de la Confederación Argentina y los papeles de Rosas (2002, Editorial Dunken), y un bienio más tarde (2004), prologó la reedición del trabajo Cervantes y el Quijote, cuya primera edición del año 1893 le correspondió a su abuelo Adolfo Saldías.

Se le debe, asimismo, una biografía sobre “Mama Antula” (María Antonia de la Paz y Figueroa), que salió en 2008 bajo el sello editorial Dunken y llevó por título María Antonia de Paz y Figueroa, la Beata de los ejercicios 1730-1799, y que cuenta con un prólogo del santiagueño y revisionista Luis C. Alen Lascano.

El último trabajo que se le conoce a Leonor es de 2014 (Adolfo Saldías. 1849-1914, Dunken), un año antes de su deceso, y fue un trabajo en el cual compiló las diferentes opiniones, adversas o a favor, que tuvieron sobre su abuelo diversas personalidades de nuestro país, tales como Bartolomé Mitre, Guillermo Furlong S.J., Luis Alen Lascano, John William Cooke, Armando Alonso Piñeiro, Félix Luna, Fernando Sabsay, etc., etc. Lo variopinto de las personas nombradas da una idea de las múltiples facetas que tuvo el padre del revisionismo en vida, dando cuenta de ello el hecho de haber sido abogado, historiador, político, periodista, legislador, gobernante y diplomático.

Otras publicaciones en las que desparramó su pluma, han sido la Revista Militar (órgano del Círculo Militar de Buenos Aires); Genealogía (del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas); y Revista Historia, mientras que formó parte, por si faltara algo, de la Academia Provincial de Ciencias y Artes de San Isidro.

Para el final de esta rica biografía, el que suscribe quiere dejar asentado que doña Leonor Gorostiaga Saldías llegó a ver el justiciero homenaje que Jóvenes Revisionistas (JR) y Patricios de Vuelta de Obligado (PVO) le tributaron a su abuelo materno el 18 de octubre de 2014, cuando se cumplieron cien años de su paso a la inmortalidad. Leonor se presentó de modo humilde, en soledad, al cementerio de San Fernando, provincia de Buenos Aires, donde reposan los restos de Adolfo Saldías, el redescubridor de la patria.

Acto de Jóvenes Revisionistas (JR) y Patricios de Vuelta de Obligado (PVO) por el centenario de la muerte de Adolfo Saldías, al cual asistió Leonor Gorostiaga Saldías, el 18 de octubre de 2014.

Luego de una vida dedicada a la ilustración, las letras y a llevar lo más lejos posible la memoria de quien abrió los ojos y despertó la conciencia del pueblo argentino, Leonor Gorostiaga Saldías por fin descansó en paz el 15 de julio de 2015. Contaba 86 años de edad. Sus descendientes llevaron los restos de esta dama argentina al mismo cementerio donde reposa su querido abuelo, don Adolfo Saldías.

 

Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] La ortóptica es el estudio y tratamiento de los defectos de la visión tales como el estrabismo, el ojo vago y la ambliopía, y su cura resulta de ejercicios oftalmológicos basados en ejercicios de entrenamiento visual para mejorar y potenciar algunas condiciones relacionadas con la vista (Fuente: Clínica Baviera, Madrid, España).

[2] “Adolfo Saldías. Leal servidor de la República”, de Leonor Gorostiaga Saldías, Ediciones Corregidor, 1999, Página 370.

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Bibliografía:

(*) “Adolfo Saldías. 1849-1914”, de Leonor Gorostiaga Saldías, Editorial Dunken, 2014.

(*) “Adolfo Saldías. Leal servidor de la República”, de Leonor Gorostiaga Saldías, Ediciones Corregidor, 1999.

(*) “Diccionario Biográfico de Mujeres Argentinas”, de Lily Sosa de Newton, Editorial Plus Ultra, 1986.

(*) “Genealogía”, Nº 18, Revista del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Buenos Aires, 1979.

Prensa JR
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