MUESTRA “LA PALETA DEL RESTAURADOR. ROSAS Y EL ROJO PUNZO”, EN EL MUSEO SAAVEDRA

MUESTRA “LA PALETA DEL RESTAURADOR. ROSAS Y EL ROJO PUNZO”, EN EL MUSEO SAAVEDRA

Inaugurada formalmente el sábado 5 de octubre de 2019, la Muestra “La Paleta del Restaurador. Rosas y el rojo punzó” que se da cita en el Museo Histórico de Buenos Aires “Cornelio de Saavedra” tiene varios atractivos que la vuelven un paseo obligado para todos los amantes de la historia argentina y de la época de Rosas.

La iniciativa tuvo como alma máter a la Directora del Museo, Dra. Leontina Hebe Etchelecu, y también a la curadora de la muestra, Lic. María Lía Munilla Lacasa quien, con sobrada magnificencia, permite una visión novedosa no solamente de los objetos expuestos –muchos de los cuales salen de los depósitos por primera vez, pertenecientes, casi todos a la colección de Ricardo Zemborain- sino, además, del origen científico que los mismos poseen, intrínsecamente hablando, desde que fueron confeccionados con el color rojo punzó.

EL ORIGEN DEL ROJO PUNZO

Abonando la módica suma de $ 50.-, que también sirve para recorrer las salas principales del complejo museístico, el muestrario federal se inicia con una investigación que afirma que el tono punzó tiene su origen en la cochinilla, “un insecto de origen americano que viven en los nopales y [que], procesado, brinda un color rojo intenso”. Esta especie insectívora ya era tratada en la época precolombina, en regiones tales como Guatemala y Honduras, como también en regiones sudamericanas, entre ellas “Ecuador, Venezuela, Perú y Brasil”. En nuestro país, era frecuente encontrarla en la Provincia de Tucumán.

Aunque Juan Manuel de Rosas sacó el máximo provecho a la cochinilla y su proceso para teñir la Confederación Argentina con un color determinado, también fue de suma utilidad la tinta en el mundo de las artes, sobre todo la de los pintores.

Varios paneles de la muestra explican esta arista casi nunca abordada del origen de un color que pasaría a la historia como de propiedad “de los federales”. Incluso en la Europa de “principios del siglo XVII químicos holandeses comenzaron a producir diferentes variedades de tintes rojos para el teñido de telas”, alcanza a leerse en un texto que lleva por título “EL ROJO PUNZO EN LA HISTORIA Y EN LA CIENCIA”.  Y está el caso del ingeniero Cornelis Drebbel (1572-1633) el cual, en una de esas mezclas, va a crear “un rojo que combinaba la cochinilla con el estaño”. Mucho más atrás en el tiempo, durante la época del Imperio Romano, al rojo punzó se lo tenía por “color rojo escarlata”, el cual servía para colorear el manto que usaban los generales de Roma.

Tan popular se volvió esta rojiza tonalidad que, entre los siglos XVII y XIX, muchos reyes de Europa lo emplearon para teñir los uniformes de sus ejércitos, moda que, indudablemente, llegaría tarde o temprano a América.

Se pone especial atención, luego del recorrido histórico inicial del rojo punzó en nuestro país, sobre la composición de un gorro de manga y un chaleco federal, prendas de las más representativas capaces de arrancar la opinión acertada de que tal o cual era un federal neto. Esos estudios, como se indica al pie de otros paneles explicativos,

“fueron realizados por el Centro MATERIA, perteneciente al Instituto de Investigación en Arte y Cultura de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, dirigido por la Dra. Gabriela Siracusano y el Laboratorio en Investigaciones y Análisis de Materiales en Arte y Arqueología (LIAMA) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por la Dra. Marta Maier.”

Como queda establecido, la muestra fue abordada por profesionales de distintas especializaciones, lo que bien conjuga su resultante final, esto es, una conclusión bastante particular que trasciende lo meramente histórico. Del chaleco federal (pieza de inventario Nº 16472 del Museo Histórico Saavedra), se analizó su soporte (que es de seda), y sus mordientes y tintes (que, a través de una “Técnica de fluorescencia de rayos X aplicada”, confirmó estar hecha de estaño, calcio, hierro y cantidades menores de cobre).

En cambio, el gorro de manga, pieza prestada por el Museo “Isaac Fernández Blanco” con número de inventario 004169, fue analizado en sus suportes de algodón y lana, lo mismo que sus mordientes y tintes. De estos últimos –mordientes y tintes-, las conclusiones fueron que “Sus espectros revelan la presencia de azufre, calcio, hierro, cobre y potasio usados como mordientes”.  Y para analizar los soportes de algodón y lana de la pieza se usó como técnica “La espectroscopia infrarroja”.

PINACOTECA, UTENSILIOS Y PRENDAS

A partir de toda esta científica rigurosidad, la cual, obviamente, resumimos para no cansar al lector, comenzarían a asomar las vitrinas con objetos los más variados que sirvieron para exaltar el régimen de la Santa Federación. Muchos de ellos salen al ruedo por primera vez, en especial la mayoría de los 24 retratos (entre óleos, litografías, chapas y papel) que enriquecen la visual del visitante. La centralidad del sector de pinacoteca se la lleva el cuadro litográfico “Rosas, el Grande” (1841), de Bernard et Cie Lemercier.[1] Los cuadros seleccionados corresponden en su totalidad a retratos de Rosas y de su señora esposa, Encarnación Ezcurra.

Se sabe que en el inventario de este majestuoso Museo se resguardan unos 300 cintillos o divisas punzó, por eso, para quien tenga cierta frecuencia de visita en él, podrá ver en la Muestra “La Paleta del Restaurador…” algunos que por su diseño pueden llegar a sorprender.

En el mismo sentido, se han podido cotejar cigarreras, un utensilio de plata que tiene grabado el nombre “Manuelita Rosas”, loza con inscripciones federales y hasta un curioso pisapapeles que tiene pintado un perfil del Restaurador de las Leyes. Existe también el chaleco federal analizado, e incluso una prenda de vestir de la milicia cuya especificación dice así: “Chaquetilla militar de Cazadores del Monte con divisa federal – Circa 1830. Lana e hilos de seda con divisa federal de seda blanca – 69 x 54 cm”. En otro lado, se conserva de modo inmaculado un “Morrión [del] Regimiento Guardia Argentina”, cuerpo de infantería originado en 1829 y que fuera comandado por el general Mariano Benito Rolón.

La impronta punzó fue tan importante para la sociedad rosista, que dicha cualidad se introdujo en todo tipo de gráfica, incluso hasta en la documentación más nimia e insignificante. Despertar conciencia sobre ello es, en último término, la finalidad de la muestra, si bien no tomándolo como algo molesto, invasivo o siniestro, sino como lo que fue: una época que así vivía y así sentía.

Para redondear esta sucinta crónica, rescatamos a una personalidad olvidada que, de alguna manera, fue determinante para impulsar el rojo punzó en la cotidianeidad de los porteños y provincianos de aquella Argentina. Nos referimos al italiano Carlos Zucchi, arquitecto llegado al Plata en 1827 y que, promediando la Gobernación de Manuel Dorrego, y continuando en la de Rosas, ocupó el cargo de Inspector del Departamento de Ingenieros y Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires.[2]

Pero el trabajo que mayor cantidad de halagos le trajo a sí mismo, este fue, sin lugar a dudas, la “Columnata y arquería ornamental efímera” que le mandaron diseñar cuando Juan Manuel de Rosas asumió, ante el jolgorio popular, su segundo Gobierno Provincial en 1835 con la suma del poder público. Con muy buen tino, se reprodujeron aquellas figuras que adornaron las principales calles de Buenos Aires y los alrededores de la plaza de la Victoria.[3]

En una parte, se lee que esas ornamentaciones poseían una “capacidad altamente efectiva de lo visual” que “era aprovechada en términos de comunicación entre gobierno y gobernados”. Los bocetos originales de los diseños de Zucchi están en el “Archivio di Stato di Reggio Emilia”, República de Italia, su ciudad natal, donde fue a morir en 1849.

La Muestra “La Paleta del Restaurador. Rosas y el rojo punzó” permanecerá activa hasta el mes de marzo de 2020. Vale la pena visitarla.

 

Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] Para hacer este cuadro, Lemercier se inspiró en una obra de Cayetano Descalzi que fue realizada unos años antes.

[2] Presidirá ese Departamento a partir del año 1831, durante el primer gobierno bonaerense de Rosas.

[3] “La Gaceta Mercantil” del 30 de junio de 1835, consigna que en las fiestas de asunción de Rosas se vieron “Veinte mil banderas punzóes, símbolo del sistema nacional de la Federación, [que] flameaban vistosamente en todas direcciones…”. Y agregaba la publicación: “Más de cuatro mil inscripciones en pirámides, obeliscos, arcos y otros monumentos y en las banderas proclamaban las hazañas, los servicios eminentes y la gloria del ILUSTRE RESTAURADOR DE LAS LEYES”.

Prensa JR
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