SEMBLANZA Y FIJACION HISTORICA DE UN ARQUETIPO: DARWIN PASSAPONTI

SEMBLANZA Y FIJACION HISTORICA DE UN ARQUETIPO: DARWIN PASSAPONTI

Cada vez que el almanaque transita un 17 de octubre, surge el nombre de aquel joven llamado Darwin Passaponti que muriera, frente a la sede del diario “Crítica” (avenida de Mayo 1333), acribillado a tiros cuando la gente, que hasta pocos minutos antes aclamaba al coronel Juan Perón, se retiraba bulliciosa de la plaza de Mayo en 1945.

Las opiniones difieren, diría en partes iguales, para sostener si Passaponti era peronista o un militante del nacionalismo a secas. Y en este punto me gustaría fijar históricamente a Darwin Passaponti en razón de la nebulosa informativa que rodea su furtiva aparición en la escena argentina.

Cotejando la abundante documentación archivística que me heredara doña Estela Gastiazoro, viuda del ex integrante de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) Jorge Montiel Belmonte, allí he podido encontrar varios conceptos vertidos por buena parte de las máximas autoridades de la ALN respecto del asesinato de Passaponti.

Al tomar el periódico “Alianza” (órgano de prensa de la ALN) del 8 de noviembre de 1945, alcanzo a leer:

“En la noche del 17 de Octubre último, una multitud de trabajadores argentinos desfilaba por la Avenida de Mayo. No interesaba a los aliancistas el motivo personal y concreto de los vivas ocasionales de ese pueblo que era el auténtico pueblo argentino. Las calles de Buenos Aires habían visto el paso de hombres y mujeres en cuyo físico y maneras se descubría la raíz nacional. Habían escuchado como, tal un milagro, que las voces proclamaban consignas que los aliancistas habían repetido y repetido durante años en sus asambleas y desfiles.”[1]

Este párrafo aclara con bastante precisión, el hecho de que Passaponti y sus camaradas acompañaron a los integrantes del pueblo trabajador a la plaza de Mayo, mas sin que les interesara “a los aliancistas el motivo personal y concreto de los vivas ocasionales”, esto es, la proclamación del coronel Perón que se encontraba detenido en la isla Martín García. Sin embargo, tampoco se oponían a la figura del aclamado militar, pero no era su figura el motivo principal del por qué estaban ese 17 de octubre en la plaza y mezclados con “el auténtico pueblo argentino”, según las afirmaciones transcriptas.

Y aunque el término peronista aún no estaba afianzado en el habla de quienes seguían a Perón, tampoco existen otros apelativos más que aquellos que se referían a Passaponti como aliancista o camarada, por caso, los más utilizados al momento de evocarlo u homenajearlo. Los ideales por los cuales cayó, expresa el periódico “Alianza”, fueron “en defensa del pueblo y de sus ideales”, sin nombrar puntualmente a Perón.

Bonifacio Lastra, apoderado de la ALN, ha dicho que Darwin Passaponti “cayó como quería, dando el pecho a las balas de los enemigos de la Patria”, y, volviendo a la misma conclusión, no por el coronel Perón en sí.[2]

LA FAMILIA PASSAPONTI 

El padre de Darwin se llamaba Trento Passaponti, quien era el sostén de su prole gracias al establecimiento de una farmacia que tenía en el barrio porteño de Caballito, situada en avenida Acoyte y Neuquén. En ese barrio se afincaron justo el mismo año de 1945, meses antes del fatal desenlace y tras merodear por otras barriadas porteñas desde su arribo de Santa Fe.

El nombre de su hijo (Darwin), se lo puso su padre por la admiración que éste sentía por el naturalista –y espía inglés del Foreign Office- Charles Darwin. Trento era, de hecho, un farmacéutico de profesión que se había graduado en la Universidad de Tucumán. En otra provincia, la de Córdoba, estampó su firma en el Manifiesto que para 1918 clamaba por la Reforma Universitaria, algo que finalmente sucedió.

Existe un dato que queda consignado en una carta que Trento Passaponti le hiciera llegar a Montiel Belmonte el 28 de diciembre de 1953, en donde advierte que al momento de morir acribillado por comunistas apostados en los balcones de la sede del matutino “Crítica”, Darwin Passaponti estaba a punto de cumplir 18 años de edad, y no 15 abriles como comúnmente se ha creído. Por lo mismo, fijamos su nacimiento el 1º de noviembre de 1927 en la localidad de Zenón Pereyra, Santa Fe, donde el niño Passaponti creció viendo a sus padres trabajar en las dos farmacias que poseían, una en Zenón Pereyra y otra en el pueblo de Esmeralda. No obstante,

“Un par de temporadas malas para el campo impactaron en la economía familiar –los clientes de las farmacias sólo pagaban cuando recogían las cosechas- y casi no dejaron otra alternativa que la mudanza hacia la Capital.”[3]

En la misma misiva, Trento hace saber que su hijo “murió como un hombre. Maduro…”, lo que agrega un dato más que relevante, como ser, la aceptación y el orgullo que sintió su padre al contemplar la muerte de su descendiente por una causa harto justificable. Para aquilatar otra información más a todo lo dicho, Montiel Belmonte en respuesta a la recibida en diciembre de 1953, le contesta con otra carta a Trento Passaponti, con fecha 4 de enero de 1954, en la que le dice

“Para finalizar le diré que el 25 de Diciembre último, me acerqué, como tantas otras veces que voy a Chacarita, al nicho 1451 de la galería 12, donde descansa con todos sus sueños y esperanzas truncadas el camarada Darwin Passaponti. Y al colocar en la soledad de su mármol la humilde ofrenda de un ramo de jazmines, hice ese minuto de silencio que en la cena del viernes 18 no se hizo por los mártires aliancistas.”[4] 

Al fundarse Tacuara de la Juventud Nacionalista –luego, Movimiento Nacionalista Tacuara (MNT)- en el postrer de 1955, el juramento de fidelidad y lealtad de cada nuevo miembro se hacía delante del sepulcro de Darwin Passaponti en el cementerio de la Chacarita. 

MILITANCIA DE LA UNES

Emigrada su familia a Capital Federal, Passaponti es un estudiante secundario que asiste al Colegio Normal “Mariano Moreno”, lugar donde va a afiliarse a la fracción juvenil de la ALN: la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES). Según notamos, su acercamiento ocurrió “el día preciso en que nuestro movimiento salía a la calle a denunciar al pueblo que, ante la amenaza extranjera, era inminente la claudicación del gobierno”. En vista del párrafo de marras, Passaponti pudo haberse afiliado a la ALN en la época de la firma del Acta de Chapultepec, el 5 de marzo de 1945. Al poco tiempo, Passaponti funge como Delegado de la UNES en el “Mariano Moreno”.

Básicamente, en dicha ciudad mexicana todos los países del continente americano optaron por colocarse bajo la tutela de los Estados Unidos para hacer frente a cualquier amenaza extracontinental, ello en clara alusión a las fuerzas del Eje (Alemania, Italia y Japón), por entonces prácticamente derrotadas en la Segunda Guerra Mundial. También, en el Acta de Chapultepec quedaba implícito el alineamiento de todos los gobiernos de Hispanoamérica con los Estados Unidos en la nueva etapa mundial que se aventuraba, esta es, la de la proclamada “Guerra Fría” contra la Unión Soviética.[5]

La UNES, a la que perteneció el malogrado Passaponti, tuvo su local o sede en la calle Matheu 185, en Capital Federal, lugar desde el cual editaba un boletín llamado Tacuara, que, a partir del crimen de su joven promesa, ilustró cada portada con el rostro de Passaponti acompañado por varias lanzas de tacuara. Nadie jamás hubiese sospechado que de la ilustración de esa arma y del título de la publicación se inspirarían, a finales de noviembre de 1955, un grupo de muchachos para conformar la agrupación Tacuara de la Juventud Nacionalista, primigenia denominación del más famoso Movimiento Nacionalista Tacuara (MNT).

En el número 6 del boletín Tacuara, salido al conmemorarse el 2º aniversario del crimen de Passaponti, una autoridad de la UNES, Roberto Orofino Púrpura[6], escribió que la juventud nacionalista representada por UNES recibió de la patria

“el espaldarazo consagratorio, definitivo, el 17 de Octubre de 1945, cuando hizo brillar en el firmamento el más luminoso de los luceros: DARWIN PASSAPONTI. Su sangre caliente escribió con letras de fuego, en el asfalto de esas calles de Buenos Aires, la firma voluntad del estudiantado nacionalista, de vencer o morir, en esta tremenda lucha de recuperación y renovación libertadora en que estamos empeñados.”[7] 

Según Daniel Gutman (Tacuara, historia de la primera guerrilla urbana argentina, 2003), la UNES fue creada en 1935 como entidad independiente y por antiguos miembros de la Legión Cívica, entre ellos Juan Ramón Queraltó y Alberto Bernaudo. Dos años más tarde, en 1937, tejió contactos con la ya existente Alianza de la Juventud Nacionalista, denominación que trocaría por la de ALN. El crecimiento exponencial que evidenció ALN a partir de junio de 1943, hizo que la UNES pasara a ser el brazo o rama juvenil de aquélla. Y sostiene Gutman, entre otras cosas, que “Aquellos jóvenes de la UNES que editaban la primera revista Tacuara estaban lejos de ser realmente peronistas”.[8] Y bien puede caber esa característica a los camaradas como Passaponti. 

MARTIR DEL NACIONALISMO ARGENTINO

La muerte de Darwin Passaponti fue tomada, en principio, como otra más de la lista de mártires del nacionalismo que cayeron “por Dios y por la Patria”, de acuerdo a la sentencia más precisa que se tiene de esos actos de servicio. De modo que, otro referente de la ALN, hablamos de Enrique Kleinert –quien militaba en la UNES con el asesinado Passaponti-, suscribía la muerte de éste en una línea de continuidad directa con las ocurridas a “Jacinto Lacebrón Guzmán, Julio Benito de Santiago, [y] Francisco García Montaño”, las cuales, sumadas a la de Passaponti, constituían

“Cuatro nombres que son ya el símbolo de una Idea…Valientes varones de una estirpe bravía, cuyas figuras parecieran vaciadas en el molde heroico e hispano del Cid. Su sangre vertida en defensa de nuestros postulados, son la más fiel garantía de la permanencia y continuidad del Nacionalismo en la Historia de la Patria.”[9] 

Esta interpretación, decíamos, fue la más aceptada en los primeros años luego del asesinato del aliancista de UNES. La misma variará, ya a fines de la década de 1950 y principios de la del sesenta, cuando muchos militantes peronistas incluyan, junto a sus mártires, la figura de Darwin Passaponti, aunque todos insertos, sin distinciones, como argentinos caídos por la redención de la patria y sus valores cristianos.

Portada del boletín “Tacuara” de la UNES, donde revistó Passaponti. La imagen de su rostro, la más divulgada, por cierto, es obra de Alfredo Bettanin.

Incluso, Juan Domingo Perón, desde Madrid, le envió una carta a Trento Passaponti el 20 de diciembre de 1967, en la cual le mandaba decir, a modo de reconocimiento, que Darwin era “nuestro primer mártir peronista”.

A todo esto, serían más bien los integrantes de la ‘ortodoxia’ peronista los que, con el correr de los años, evocarían con frecuencia la figura de Passaponti, no así quienes comulgaban ya con las tendencias castro-marxistas que se infiltraban en el justicialismo. La Oración por los Mártires Aliancistas que escribiera Raúl Jassen, circa 1961, rememora a Darwin Passaponti y a otros camaradas más que, como él, vieron el ocaso en la lucha. Algunos de los fragmentos, dicen así:

(…)

Y sin embargo eran los nuestros los que morían;

¡acuérdate del 17 de Octubre!,

cuando caía, con sus jóvenes sueños de poeta

y de adalid de la Revolución,

ese muchacho aliancista, alma de pájaro

y espíritu de miliciano nacionalista,

que se llamó Darwin Passaponti.

¿Te acuerdas, Dios mío, de la belleza de su rostro de niño

besado por la muerte,

de sus ilusiones truncadas por la bala asesina

del comunista apostado en “Crítica”?

(…)[10]

Podríamos afirmar, bien entonces, que Passaponti era más un arquetipo militante del nacionalismo que del aún incipiente peronismo, así hayan existido puntos coincidentes entre una y otra postura. El nacionalismo, como tal, mantuvo sus reservas respecto a la figura de Juan Domingo Perón a partir de 1946, por eso es elocuente lo que afirmara el entonces Secretario de Asuntos Históricos del Comando Nacional de la ALN, Montiel Belmonte, en septiembre de 1955, cuando dijo que “Acompañaremos a Perón con ese altivo concepto de la lealtad nacionalista”.[11] En concreto, ¿a qué aludían esas palabras? A que la ALN brindaría su apoyo al gobierno de Perón, hasta el final, si bien tomando las reservas del caso y siempre, y únicamente, teniendo por guía los principios doctrinarios y rectores del nacionalismo.       

 

Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] Nota “Darwin Passaponti ¡Presente!”, Periódico “Alianza”, Buenos Aires, 8 de noviembre de 1945, Página 4. El deceso de Passaponti sucedió, en verdad, el 18 de octubre de 1945 a las 3 AM en el Hospital Durand.

[2] Lastra, Bonifacio. “Testimonió su vocación heroica”, Periódico “Alianza”, Buenos Aires, 8 de noviembre de 1945, Página 4.

[3] “Tacuara, primera guerrilla urbana argentina”, de Daniel Gutman, Vergara Grupo Zeta, 2003, Página 22.

[4] Carta de Jorge F. Montiel Belmonte a Trento Passaponti (Fragmento), Buenos Aires, Enero 4 de 1954.

[5] Sabido fue el disgusto que tal Conferencia y Acta de Chapultepec produjo en los militantes de la Alianza Libertadora Nacionalista, los cuales pronto salieron a manifestarse contrarios a lo que consideraban una traición a los principios soberanos que esgrimía el gobierno del general Edelmiro J. Farrell, en cuyo período presidencial sucedió el encuentro en tierra azteca.

[6] Orofino Púrpura revistó como Jefe del Comando Nacional de UNES en la Provincia de San Luis.

[7] Orofino Púrpura, Roberto. “U.N.E.S vanguardia del Nacionalismo”, Tacuara, Vocero Oficial de UNES, Año IV – Nº 6, Octubre de 1948, Página 12.

[8]  “Tacuara, primera guerrilla urbana argentina”, de Daniel Gutman, Vergara Grupo Zeta, 2003, Página 34.

[9] Kleinert, Enrique. “Su Sangre es garantía de la permanencia del Nacionalismo en la Historia Patria”, Periódico “Alianza”, Buenos Aires, 8 de noviembre de 1945, Página 4.

[10] “Oraciones para la Revolución Justicialista”, de Raúl Jassen, Editorial Patria Bárbara, s/f.

[11] Periódico “Alianza Popular Nacionalista”, Año I, Nº 8 y 9, Primera y segunda quincena de Septiembre de 1955, Página 8.

Prensa JR
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