UN PARAJE OLVIDADO DE LA PROVINCIA DE FORMOSA, EL TAS TAS

UN PARAJE OLVIDADO DE LA PROVINCIA DE FORMOSA, EL TAS TAS

Esta nota no la pude haber concretado, sin el desinteresado e importantísimo aporte que me ha brindado, sea con datos, fechas y nombres, la familia Ruiz, oriunda de los parajes Pozo del Mortero y Pozo del Bravo, además de la localidad de Las Lomitas, allá en la Provincia de Formosa. A ellos, pues, pioneros habitantes de estas zonas de inagotable vegetación y lucha fronteriza, dedico la crónica histórica de un paraje, que, como tantos otros que salpican la geografía del suelo provincial, recibe el simpático y criollísimo nombre de El Tas Tas. Espero honrarlos.

PAISAJE DE LA ZONA 

Es verdad de Perogrullo que la geografía de las provincias argentinas tiene un sinnúmero de parajes, la mayoría de los cuales se mantienen inhóspitos y en franca despoblación por varios motivos, entre ellos el difícil mantenimiento de la vida rural, las exiguas políticas económicas aplicadas por los gobernantes y el cierto desapego que, lamentablemente, tienen las nuevas generaciones por todo aquello que implique tradición y campo.

Fue la Provincia de Formosa el último territorio de nuestra nación en ser ganado para la civilización, gracias a la labor de experimentados oficiales del Ejército que, habiéndose fogueado en la Campaña al Desierto del teniente general Julio A. Roca, promediando la década de 1880 fueron destinados al Chaco formoseño para crear los primerizos pueblos, fortines y parajes. A todo esto, Formosa capital ya había sido fundada por el comandante Luis Jorge Fontana el 8 de abril de 1879, siendo cabeza de playa para las demás ciudades que existen actualmente.[1]

Concluidas las batallas entre las tribus aborígenes (Pilagás, Tobas, etc.) y nuestro Ejército, entre 1910 y 1920 van a crearse la mayoría de los pueblos que surcan la Ruta Nacional Nº 81, que une a la ciudad de Formosa con la localidad Teniente Gral. Fraga, allá en el límite con Salta, partiendo horizontalmente casi en dos mitades al territorio de Formosa.[2]

Ubicación geográfica de El Tas Tas (redondeado con color rojo).

Llegar al Tas-Tas es una hazaña, máxime si tenemos en cuenta que es un paraje en franca decadencia, donde la maleza prácticamente lo ha cubierto todo. Uno de los puntos de acceso más directos para llegar al Tas-Tas es por el Paraje Pozo del Mortero, punto, este último, donde estuve descansando en unas recientes vacaciones invernales que me tomé. Una hora en vehículo puede tomar el desplazamiento desde Pozo del Mortero al Tas-Tas, y 6 horas para quien osara ir a caballo por un único camino de tierra, o por una huella, como se dice en estos pagos. Por otro lado, el paraje está cercano a la Ruta Provincial Nº 9, que, precisamente, bordea el río Bermejo.

En Pozo del Mortero, pues, levanté los testimonios de antiguos habitantes de El Tas-Tas, gracias a la generosidad de Margarita e Ignacio Ruiz, hermanos, a la sazón. Al hombre le hice un reportaje, el cual transcribiré in extenso en la última parte de esta crónica.

NOMBRES VARIOS 

Originariamente, el paraje que evocamos en esta nota se llamó Paraje El Tas-Tas, aunque suele aparecer escrito, aún hoy día, con las variantes Tastas o Tas Tas, en ambas sin que las preceda el artículo. Como más adelante lo observaremos, su nombre más fiel será Paraje Pozo del Tas Tas.

A este conglomerado de nombres, hay que agregarle otro más. Resulta que mediante el Decreto Provincial Nº 3138 sancionado en el año 1977, el paraje evocado se había denominado El Tas Tas, pero tal nombre quedó modificado por la Ley Nº 399 que sancionó la Legislatura de Formosa el 1º de mayo de 1985, gracias a una iniciativa del entonces diputado Toribio Aranda, fecha a partir de la cual el paraje pasó a llamarse Matías Gulacci. Respecto de este nombre, el mismo no está definido de modo unívoco, pues suele escribirse el patronímico como Gulacsi o Gulacsy, sin que haya una versión definitiva.

Mapa correspondiente a los años 1967-68, cuando se hizo el Censo Indígena Nacional durante el gobierno del general Onganía. Se ven los 18 establecimientos donde habitaban tribus aborígenes del Departamento Bermejo.

Desde época remota, El Tas Tas ha sido un asentamiento de la tribu Wichi, por eso el Censo Indígena Nacional que el Estado realizó entre los años 1967/68 indica que El Tas Tas era uno de los 18 parajes y pueblos en donde vivían aborígenes dentro del Departamento Bermejo.[3] Y no es descabellado pensar que en otros espacios geográficos de la zona, como por ejemplo Pozo del Mortero, haya mayor cantidad de aborígenes que hombres blancos viviendo en ellos.

Aunque con mayor cantidad de detalles me lo explicará Ignacio Ruiz en la entrevista que le hice, el primer poblador de El Tas Tas va a ser el ya nombrado Matías Gulacsy, quien habitaba allí en una casa de estilo ferrocarrilero que estaba llena de antigüedades y muebles de fina terminación. Se cree, me ha confesado mi amada Norma Ruiz, hija de Margarita y sobrina de Ignacio Ruiz, que esa casa, la única que había de material, pues las otras constituían ranchos, “fue saqueada al quedar en estado de abandono” tras la muerte de su dueño.

Algunas de las familias pioneras que decidieron amojonarse en El Tas Tas, han sido los Villarreal –que sembraban sandías, choclos y zapallos-, los Ruiz –que vendían fideos o yerba en esos pagos-, los Chul –criaban chivos- y, como todo lugar que se abre a la civilización, estaban los docentes que enseñaban en la aún existente Escuela Provincial de Educación Permanente (EPEP) Nº 187, entre los que se recuerdan a Delia Salvatierra, Leonardo Roberto Dirié y los apellidados Sosa y Cancino, entre otros.

Don Serbilio Ruiz [4] también aplicaba en El Tas Tas sus conocimientos curativos con yuyos medicinales y técnicas ancestrales. Así fue, que a la vecina Lidia Moya, víctima que había sido de la picadura de una víbora en uno de sus pies, Serbilio la curó haciéndole un tajo en cruz y atándole, en la pierna del pie herido, una tanza alrededor de la pantorrilla.

Antes de transcribir la entrevista, referiré que el padre de Serbilio, de nombre Ruperto Ruiz, protagonizó diversos choques contra indios maloneros de la región a finales del siglo XIX. Y a propósito de “aborígenes malos”, todavía se oían los alaridos de éstos allá por la década de 1980, cuando en el Paraje La Soledad, cercano a El Tas Tas, los defensores lograron matar a uno de esos indios, ocasionando la dispersión de los demás.[5]

ENTREVISTA A UN EX POBLADOR DE TAS TAS

El que suscribe junto a don Ignacio Ruiz, de gorra y camisa blanca, en Pozo del Mortero, momentos después de haberlo entrevistado.

 

Gabriel O. Turone (GOT): -Ignacio, ¿qué me puede contar acerca del Paraje El Tas Tas?

Ignacio Ruiz (IR): -En ese lugar, el primer fundador había sido un gringo llamado Matías Gulacsy. Tenía un puesto más de aquel lado, de donde vino una tarde ahí, al Tas Tas. Tenía una mujer llamada Juana Benítez [6], que era correntina.

Había venido Gulacsy ahí, al campo, en donde había un palo seco alto, no sé qué planta sería, en cuyas alturas picoteaban los pájaros Tas Tas. ¿Conocés vos a los Tas Tas, que son iguales a las bandurrias? Tienen el cuerpo de amarillito, de color cenizo. Y bueno, cuando Gulacsy había ido al lugar había encontrado muchos de estos pájaros, como cien Tas Tas, los cuales salían gritando mientras volaban. Y entonces, al lugar ese le puso Pozo del Tas Tas, de ahí lo bautizó de nombre Pozo del Tas Tas. Está una laguna grande ahí. Y ahí se vino a vivir él, Matías Gulacsy, que quedaba como a mil metros del otro puestito donde vivía antes, llamado Puesto Viejo y que estaba en una cañada.

Con el tiempo, Gulacsy comenzó a criar abejas en Tas Tas; tenía carros para atar bueyes. Él mismo manejaba y venía acá, a Pozo del Mortero, (Laguna) Yema, (Las) Lomitas…

GOT: -A todo alrededor.

IR: -Sí, pero ya usaba caballos él, y tenía así para acarrear mercadería, pues esos eran los ambulantes que había. No había camionetas, nada entonces.

GOT: -¿De qué año estamos hablando?

IR: -Y, hará como cien años, si no es más. Mi viejo nomás, en esos tiempos en que ha vivido ahí…y nosotros hemos sido criados y terminamos siendo criados ahí. Hará cien años.

GOT: -¿Y ese Gulacsy era nacido acá en el país o era extranjero?

IR: -Él era gringo nacido en el Chaco. Era gringo de sangre polaca. Y él crió abejas, todas sus huertas estaban llenas de abejas, tenía muchos cajones, los cuales llevaba en sus carros, en sus ambulantes, hasta Las Lomitas, para vender la miel. Toda la gente le compraba porque no se usaba el azúcar antes, entonces usaban la miel.

Mi familia cuando no podía comprarle la miel, iba al monte a recolectarla dado que había muchísimas abejas. Nosotros vivíamos de eso, sacábamos muchas colmenas donde se podían obtener hasta 20 litros de miel. Dependía del hueco del árbol la variedad de esa cantidad, ¿no es cierto?

GOT: -¿Cuánta gente llegó a vivir ahí en el paraje?

IR: -Y bueno, a lo último, ya cuando el gringo ese ya no existía, los niños de las familias comenzaron a ir a la escuela…había una escuela hecha de paredes de adobe. Eso lo hizo la gente que comenzó a ir a vivir allí. Los maestros también eran de ahí, luego cambiaron por otros que venían de Santa Fe. Pero era una vida crítica para pasar ahí, se sufría, muy dura era. Así hemos sido criados nosotros. La escuela quedaba de nuestro rancho a 5 kilómetros e íbamos a pata descalzos. Para nosotros era un honor usar alpargatas, recién cuando estábamos cerquita de la Escuela, ahí recién se ponía uno las alpargatas, así lo hacíamos.

GOT: -Había que cuidarlas…

IR: -Sí, había que cuidarlas porque eran caras. Muy difícil. Hoy en día la gente se queja porque le sobra todo, como decir que se queja de llena, porque ahora todo está en abundancia.

GOT: -Dígame, ¿qué familias recuerda de El Tas Tas?

IR: -Allá el que vivía era el Gulacsy ese…tuvo la señora y ésta tenía una hija que era cruzada con paraguayos [7], y ella fue la que comenzó a desparramar la semilla. Porque luego de vivir en El Tas Tas se fueron a la Provincia de Córdoba, no sabemos más la vida. Entonces, la viuda de Gulacsy lo dejó a Serbilio, mi papá, de encargado en el puesto de su campo. Pero con el tiempo perdimos todo, ni papeles, no hicimos nada, así que a ese campo han venido a vivir otros para adueñárselos. Mi papá después ya anduvo enfermo y así fue como tuvimos que dejar ese lugar.

Sin embargo, el Tas Tas se pobló, creció algo, pero cuando nos hemos ido nosotros los pobladores fueron yéndose de a poco, comenzó a irse la gente, y los primeros pobladores fueron envejeciendo, luego llegaron acá al pueblo [Pozo del Mortero], y una vez llegados al mismo murieron…

GOT: -Sin que sus descendientes volvieran al paraje Tas Tas…

IR: -Claro, ya no tenían para volver. 

GOT: -¿Y ahora qué hay en ese paraje?

IR: -Ahora, ha quedado un solo viviente que es mi sobrino, que tiene un montón de hijos. La Escuela, en cambio, yo creo que hoy tiene 5 alumnos, o por ahí.

GOT: -¿Cómo se llama su sobrino?

IR: -Ruperto González.

GOT: -O sea, que está haciendo patria.

IR: -Puede decirse que sí. Es muy duro ahí, él es el último que está quedando en El Tas Tas. Después hay changos de aquel lado, como a mil metros, donde ya hay aborígenes. Diremos, ahora hay una estancia cerquita de donde está El Tas Tas, y que los viejos que estaban viviendo ahí cerca, y en la ignorancia de que ninguno se quejaba, se dejaron quitar las tierras porque se las empezaron a vender. ¡Por suerte que no nos han vendido la escuela! Pero ese tema no les importaba a los viejos antes. Así botaban los campos, y hoy yo lucho mucho por los campos que fueron de mi padre, los cuales no he podido recuperar porque, entre otras cosas, han metido a otra gente, y cuando hubo que tratar lo de la sucesión no lo dejaron al que era un heredero de ahí. ¡Perdimos!

Lo único, es que rescató algo acá la Margarita, a la par de la ruta, y a mí me dieron para allá (me señala con la mano un punto lejano), y ahí estoy luchando hasta ahora.

GOT: -¿Hasta ahora porque sea suyo?

IR: -Sí, sí. Pero después los otros perdieron todo, porque hoy en día es dueño el que vive, así que allá, donde me dieron a mí, hace cuatro años que estoy. ¡Solito en el monte! Estaba haciendo una casa y me la quemaron toda, y para no hacerme mala sangre qué voy a hacer con hacerle algo si voy preso. ¡Si están las leyes!

GOT: -¿Dónde era la localidad donde me decía que había habido malones?

IR: -Eso era en Pozo de la Pata, eso era en el camino un kilómetro de acá al Tas Tas, antes de la ruta. Ahí era que había aborígenes malos antes, salvajes. Acá le llaman baguales, ariscos. Mi abuelo vivía en La Pata y luchó contra ellos, y de ahí se han empezado a desparramar. Ha venido a vivir acá en el pueblo, donde ha llegado a matar 26 tigres.

GOT: -¡Qué bárbaro! ¿Y con eso qué hacía después? 

IR: -Y bueh, después el cuero sabía vender, y así pues. Los tigres comían gente, comían animales…eran mañeros.

GOT: -Bueno, le agradezco el testimonio Ignacio.

IR: -De nada, hijo.

Los hermanos Margarita e Ignacio Ruiz ultiman los preparativos para servir el chivito y las guarniciones. Me fueron de suma importancia para la realización de esta crónica histórica.

Y así, pues, concluía la entrevista, ya promediando la hora de un hermoso almuerzo que nos aguardaba en una suerte de patio con techumbre de paja sostenido de robustos tirantes de madera. Un jugoso y exquisito chivito se había mandado doña Margarita Ruiz. Afuera, los animalitos surcaban con exultante libertad la superficie terrosa del campo donde me hallaba, mientras los perros –Cuqui, Solovino y otros- no despegaban sus ojos de los platos donde humeaba el manjar.

 

Por Gabriel O. Turone


 

Referencias:

[1] Para la época, esta zona se denominaba Gobernación Nacional de Formosa.

[2] Damos crédito a lo anotado, pues Palo Santo es de 1910, Pirané y Comandante Fontana de 1912, Las Lomitas, Pozo del Tigre y Estanislao del Campo nacen en 1914 e Ibarreta se crea en 1921.

[3] En ese bienio, la población aborigen de Formosa totalizaba 7960 personas. (Ministerio del Interior, Secretaría de Estado de Gobierno, “Censo Indígena Nacional”, Resultados Provisorios, tomo II, Buenos Aires, 1968, pág. 161)

[4] Este vecino característico de Matías Gulacsy había nacido el 3 de agosto de 1915, y vio el ocaso el 16 de agosto de 2004. Fue padre de doña Margarita Ruiz y quien crió a Norma, mi pareja. Don Serbilio había casado con la criolla Primitiva Ramona Gareca, prima hermana del último artesano que queda en Las Lomitas, don Juan Vicente Gareca.

[5] El Paraje La Soledad queda en territorio salteño, cerca de los límites con las provincias de Chaco y Formosa.

[6] Los pobladores le llamaban a esta señora con el mote de “La abuela Juana”.

[7] Esa hija, nacida de una relación que había tenido doña Juana Benítez antes de conocer a Gulacsy, se llamaba Isolina Ramírez.


 

Imagen de la portada: Estación abandonada del Paraje Pozo del Mortero, con la vegetación salvaje cubriendo las vías del ferrocarril, campo fértil para el porcino que aparece en la parte inferior del extremo derecho de la instantánea.

Prensa JR
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