UN RETRATO OLVIDADO DE JUAN FELIPE IBARRA EN SAN CRISTOBAL

UN RETRATO OLVIDADO DE JUAN FELIPE IBARRA EN SAN CRISTOBAL

En medio de edificios centenarios, conventillos, casas usurpadas y sedes de entidades sindicales, duerme un hasta ahora desconocido retrato del caudillo federal Juan Felipe Ibarra. Nos ubicamos en el barrio de San Cristóbal de la Capital Federal, el cual nació allá por 1869, y que tiene una impronta signada por, entre otros hechos, los acontecimientos de la Semana Trágica donde perdieron la vida numerosos obreros metalúrgicos en reclamos que hacia 1919 eran inexistentes.

Existe en la esquina noreste de las calles La Rioja y Estados Unidos una Agencia Oficial de la Lotería Nacional llamada “San Cayetano”, local que es atendido desde hace años por Horacio Emilio Ibarra, ni más ni menos que tataranieto del brigadier general Juan Felipe Ibarra, el mismo que gobernó la Provincia de Santiago del Estero hasta su fallecimiento en 1851.

Cuando uno se adentra en el referido local, en el cual muchos dejan sus dinerillos empeñándolo a la suerte de las patas de los burros en Palermo o San Isidro, puede advertir, en un parpadear de ojos, que detrás del dueño de la casa hay una nutrida cantidad de cuadros y diplomas que respiran uniformes y dignidad militar.

Óleo famosísimo de Juan Felipe Ibarra que, a diferencia de otras obras, muestra el escudo de la Provincia de Santiago del Estero en su banda. Y en lugar de las tres condecoraciones, tiene solamente dos.

Sin embargo, ubicado en lo más alto de todo, como para que a nadie pase inadvertido, reposa una extraña –por lo desconocida- iconografía del santiagueño Juan Felipe Ibarra. Cierto día, al adentrarme en el local no para jugar a los caballos de carrera sino para cargar mi tarjeta de SUBE, al fijar mi atención en la obra no pude más que atinar a preguntarle qué cómo había allí un retrato olvidado del insigne federal mediterráneo.

Con asombro, tal vez porque sea yo el primero que le formulara esa interrogación, Horacio Emilio Ibarra me respondió que él era su tataranieto, y que una larga tradición familiar, que se reparte entre la milicia y la política, avalan una querencia por el dilecto antepasado.

CARACTERISTICAS DEL CUADRO 

La riqueza de la obra no está en lo visual, pero sí seguramente por el desconocimiento que se tenía de su existencia. Pareciera ser una litografía que no lleva la firma del autor, y nos muestra a Ibarra con una cabellera menos tupida que la de aquella escasa iconografía que conocemos sobre él.

Los ojos del caudillo son más vivaces que las de las más conocidas imágenes de Ibarra, como  por ejemplo, la del óleo que hiciera Absalón Argañaras (1903-1980), bisnieto del gobernador federal, quien lo retrató a todo color. El semblante de Ibarra en este retrato olvidado acusa una juventud mucho más marcada, menos rugoso que las imágenes oficialmente divulgadas.

La faja de gobernador no tiene ningún distintivo –como el Escudo de Santiago del Estero-, aunque sí es de notar los bordados de la pechera, tal vez mucho más exagerados que la de otras obras del brigadier general Ibarra. Tampoco yacen colgadas sobre el lado izquierdo de su pecho las condecoraciones de sus participaciones militares, tal el caso de las batallas de Huaqui, Salta y Tucumán, distinciones que sí fueron agregadas en la litografía realizada sobre un retrato del pintor Felipe Taboada.[1]

Este retrato de Ibarra, bastante divulgado, lo muestra con sus condecoraciones, el rostro más avejentado y la vista más apagada que en la estampa ubicada en la agencia del barrio porteño de San Cristóbal.

En cuanto a la leyenda (“GENERAL JUAN FELIPE IBARRA / 1787 – 1851”) la misma está escrita en letra Old English Text MT, que, a simple vista, puede llegar a traer confusión respecto al año de fallecimiento del caudillo, pues en vez de leerse “1851”, parece decir “1831”.

De acuerdo a su tataranieto, el actual dueño del cuadro, éste es parte de una herencia familiar, aunque se desconoce la fecha de realización. Otra particularidad es la forma ovalada que encierra la imagen, inusual en la iconografía de Ibarra.

ENTRE LA POLITICA Y LOS UNIFORMES 

Horacio Emilio Ibarra atiende con rapidez la demanda de los burreros y expertos jugadores de quiniela que, día tras día, aguardan la esperanza de la suerte y la numerología para obtener un eterno desahogo existencial. No obstante, me sigue confiando algunos datos más de sus antepasados.

Así, Horacio le ha contado al que suscribe que estudió en el Liceo Militar, de la que egresó para entrar, luego, a la Escuela Superior de Guerra donde egresó con el grado de subteniente, aunque no siguió la carrera de oficial. Entre su familia hay también hombres de la Armada.

Por otra parte, destaca aspectos políticos de su abuelo, el Ingeniero don Emilio Álvaro Ibarra, de activísima participación en la Unión Cívica Radical (UCR) allá por los años en que presidía el país el Dr. Arturo Umberto Illia. De hecho, este nieto del caudillo federal fue Presidente del Comité de la Capital Federal de la UCR allá por 1962 y 1963, posición desde la que su palabra infundió respeto y atención entre los correligionarios más trascendentes de su tiempo, como Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, el propio Illia y varios más.

Como buen criollo de familia linajuda, Emilio Álvaro Ibarra fue un gran tradicionalista, cultor de las cosas nuestras y asistente de jineteadas y donde resalta la destreza del ser nacional. Por eso mismo, colaboró estrechamente y ocupó diversos cargos en la Institución Tradicionalista Argentina “El Ceibo”[2] que, hacia octubre de 1965, lo distinguió con un diploma que llevaba las firmas de sus colaboradores en la gaucha entidad. La mención es la que aparece en una de las imágenes de este posteo, y que es sostenida por Horacio Emilio Ibarra, el dueño del retrato olvidado del histórico Gobernador santiagueño de la época de Rosas.

 

Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] “Iconografía de Rosas y de la Federación”, Tomo 2, de Fermín Chávez, Editorial Oriente, 1970, página 222.

[2] El Instituto, todavía vigente, fue fundado en 1934, y tiene su sede en Angel J. Carranza 2252, Ciudad de Buenos Aires.

Prensa JR
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