UNA PULPERIA DE 1832 Y UN ALMACEN DE LEYENDA EN ROQUE PEREZ

UNA PULPERIA DE 1832 Y UN ALMACEN DE LEYENDA EN ROQUE PEREZ

El Partido bonaerense de Roque Pérez guarda, entre enormes arboledas y caminos de tierra, algunas instituciones que mantienen vivo el acervo gauchesco de nuestra nacionalidad. A veces, por preferir tendencias más modernistas, las dejamos pelear inermes ante la voracidad líquida de la globalización, que inventa y se reinventa a cada rato para satisfacer, sin éxito, cierta angustia existencial del hombre de hoy.

A menos de 140 kilómetros de Capital Federal, es decir, en Roque Pérez, el ser argentino puede encontrar su verdadera huella, las raíces de lo que hemos sido en nuestra primera niñez como nación. Allí, todo está hecho en casa: son ideas e instituciones nacidas de la tierra, elementos que nos dieron una clara y precisa identidad. Que luego, más tarde o más temprano, nos facilitó una cosmovisión de la vida y de la muerte, pero que, al contaminarnos con ciertas reglamentaciones teñidas de extranjería, nosotros, una tarde, la fuimos ignorando hasta perder la brújula de las cosas.

Existen en La Paz y La Paz Chica –dos parajes ubicados dentro del Partido que visitamos-, dos lugares emblemáticos que, para todo cultor de la historia y del tradicionalismo, no pueden pasar por alto. Ellos son: el Almacén “San Francisco”, y la Pulpería y Almacén de Ramos Generales “La Paz”.

EL ALMACEN “SAN FRANCISCO”

Geográficamente hablando, el Almacén “San Francisco” pertenece al circuito turístico de La Paz Chica, zona a la que se accede por un camino de arcilla y tierra que, tras unas curvas y campos sembrados, se le aparece al que busca un poco de sosiego. El ingreso a dicho camino se abre del lado derecho de la Ruta Nacional 205, ni bien se pasa el pueblo de Roque Pérez y la autopista Ezeiza-Cañuelas.

 

Desde hace unos años, este almacén tiene por anfitriones a los jóvenes Sammy Krause y Martín Parzianello, este último, quien funge como funcionario de Cultura del Municipio de Roque Pérez.

Una tarde de otoño, el que suscribe y sus padres tuvimos la gracia de compartir un almuerzo criollo en el amplio patio con piso de tierra de la “San Francisco”, ocasión propicia para conversar, entre bocados de empanada, fiambres y bondiolita con papas, un poco acerca de este mágico lugar perdido en la campaña bonaerense.

Así supimos, que el Almacén “San Francisco” existe desde el año 1936, en tiempos en que funcionaban, de modo indistinto, una peluquería y, apenas traspasado el umbral, a la derecha, una cancha de bochas donde los parroquianos se divertían. “Por ahí pudieron ver que, dentro del almacén, están las bochas guardadas un canasto de alambre”, dijo Parzianello, en un momento de la plática.

Un guitarrero zonal, don Marcos Riccetti, le ponía nostalgia al paisaje entonando Adiós, que te vaya bien de los Manseros Santiagueños, mientras proseguíamos conversando con Martín Parzianello debajo de unos preciosos paraísos. “Acá en “San Francisco” –seguía relatando- estuvieron los hermanos Podestá presentando la obra Juan Moreira. Fue tal el éxito, que la presentaron por durante 20 días seguidos. La gente corría a los actores que en la obra perseguían a Moreira, por eso a veces se agarraban a trompadas”, y aquí agregamos que incluso la policía debía intervenir para frenar los barullos que se armaban.

Fue un inmigrante italiano, Francisco Ruzzi, parquero de la Ea. “San José” del Dr. Roque Pérez, quien decide fundar el Almacén de Ramos Generales “San Francisco”, trabajando en el mismo hasta 1957. Luego, tomaron la posta sus hijos Francisco y Urdirico, quienes, con mucho esfuerzo, lo atendieron hasta el año 2005.

Su construcción es de adobe, tiene una galería con techumbre sostenida por cuatro pilares de madera, tarros de leche antiguos que flanquean la que sería la entrada principal, piso de tierra y, en el interior, antiquísimos estantes que sostienen botellas, damajuanas y sifones antiguos, jarrones enlozados y viejos cubículos de aluminio que se llenaban de galletitas. Y aunque no los hemos visto, en este almacén campero hubo hasta un surtidor de nafta.

PULPERIA Y ALMACEN DE RAMOS GENERALES “LA PAZ”

Se trata, este gaucho mojón, de dos establecimientos que el tiempo fusionó en uno solo. Pasamos a describirlos y contar su historia por separado:

Pulpería “La Paz”

En 1832, esto es, durante el último año de la primera Gobernación provincial de Rosas, un paisano, don Guillermo Fillol, tiene la idea de poner una pulpería en los pagos de La Paz. Pero antes de que ello ocurriera, la aceptación o no para su instalación la tenía el Restaurador de las Leyes.

Así comienza la vida de esta señera institución del Partido de Roque Pérez, verdadera reliquia que se constituye, por las características que tuvo, en una de las primeras en su tipo. La Ordenanza Nº 1935, dada a conocer por el Honorable Concejo Deliberante de Roque Pérez el 22 de junio de 2012, dice que la Pulpería “La Paz”

“es enteramente de adobe, con techo de paja y cañas atadas con tientos de cuero, [y que] fue realizada con los materiales que proveía la naturaleza del lugar en aquella época.”

Las pulperías más antiguas, como la del paraje La Paz, tenían la particularidad de que “la clientela no entraba dentro, sino que era atendida fuera, a través de rejas de hierro”, sigue indicando la Ordenanza Nº 1935, por eso mismo “Es única por sus características en la provincia de Buenos Aires y primer enclave poblacional documentado del partido de Roque Pérez”.

Dada la cercanía que hay con respecto a los pueblos de Lobos y Navarro, se dice que esta pulpería pudo ser frecuentada por el gaucho Juan Moreira, ya promediando la primera mitad de la década de 1870.

En la actualidad, esta pulpería se encuentra cerrada, y su estructura de adobe se mantiene firme, estoica, con sus dos galerías y techos bajos, y múltiples telarañas que denotan décadas de tranquila morada. Tuve la suerte de tomarle algunas fotografías por afuera, y de posar delante de su construcción con una bandera desplegada de la Confederación Argentina, reafirmando así que la pulpería fue habilitada por Juan Manuel de Rosas en noviembre de 1832.

Desde el camino de tierra, que no es otro que el que comunica a esta vieja posta de galeras con el Almacén “San Francisco”, la pulpería no se ve, pues desde el año 1859 fue construida delante de ésta el Almacén de Ramos Generales “La Paz”, que sigue despachando clientes que vienen por fiambres, bebidas y artículos varios.

Almacén de Ramos Generales “La Paz”

Como el rubro lo señala, este emprendimiento, que fuera abierto en 1859 por el señor Blanco Zassali, “contaba con almacén, tienda, ferretería, corralón de madera, acopio de frutos y cereales, botica y peluquería”. Fue, podemos afirmarlo sin equivocarnos, como un anexo de la ya descripta Pulpería “La Paz”, que a partir de ese año quedó bastante eclipsada por su nula visibilidad desde el camino de tierra que continúa hasta el paraje La Paz Chica.

Luego de Zassali, el almacén fue adquirido por don Manuel Blanco, quien en 1910 lo cedió a la sociedad Genis, Tarigo y González.[1] Por 1935, el lugar es comprado por otra sociedad, la formada por Justo Gómez, Thea y Cía.

A propósito, en abril de 2018 pude conocer a una hija de don Justo, llamada Mabel Valentina Gómez, a quien apodan “Chola”. Ella es la dueña actual tanto de la Pulpería como del Almacén de Ramos Generales “La Paz”. Con 95 abriles bien llevados, intercambié con ella algunas palabras que me ayudaron a recabar un poco más de información acerca del sitio donde me hallaba.

Doña “Chola” me contó del documento firmado por el Restaurador Rosas que existe en una habitación del almacén, más precisamente en donde funcionaba una oficina de correo. “No es el original, es una fotocopia”, me dijo. Y cuando le pregunté qué fue lo que había ocurrido con la carta original, ahí se explayó sin reticencias:

“Esa fotocopia me la mandó el doctor Rie.[2] Ese documento original fue llevado al Colegio Nº 1[3], porque una hermana mía iba a ese lugar y ahí pedían cosas antiguas. Y a nosotros nos habían hecho la promesa de que nos la iban a devolver la carta de Rosas. A mi hermana después le devolvieron la fotocopia –porque ella, ¡qué sabía si era original o no!- y lo trajo para acá creyendo que traía la carta original. Y mi mamá no le dijo más nada tampoco.  

“Después nos enteramos que todas las cosas antiguas que fueron llevadas al Colegio las iban devolviendo a sus dueños. Como mi hermana no reclamó ni nada, para mí el documento original de 1832 la directora del Colegio Nº 1 se lo dio al Doctor Rie, que era de Lobos y donde tenía un museo particular. Él murió; después le quedó al hijo, quien también murió. Entonces, nosotros fuimos a averiguar qué había pasado con el documento, pero no pudimos encontrar nada.” 

La carta original en la que Rosas autoriza el funcionamiento de la Pulpería “La Paz” ya no existe, pero sí una fotocopia bastante legible de la misma. Está enmarcada, y representa, para el lugar, una joya invalorable porque nombra al establecimiento y porque amparaba, de modo irrevocable, su legalidad.

La carta fotocopiada está superpuesta o montada, en la misma faz, con aquella otra en la cual Guillermo Fillol le pide permiso al Gobernador Rosas para habilitar la pulpería, llevando por fecha “Buenos Ayres, Noviembre 22 de 1832”. Dice así:

 

“Buenos Ayres, noviembre 22 de 1832

Año 23 de la Libertad y 17 de la Independencia

 

            Solicita licencia para poner una pulpería en el paraje de la campaña que indica.

 

Excelentísimo Señor

 Don Guillermo Fillol natural de la Paz [dirigiéndose] a S.E. con su mayor respeto dice que deseoso de adquirir derechos de buscar su subsistencia trata de poner una pulpería en el Partido de Lobos, Costa del Salado y en su mismo establecimiento; y no pudiendo realizarlo sin el superior permiso de S. E. por ello es que  

[Pide] A S.E. respetuosamente Superior se digne concederle la licencia que solicita en que [ilegible] divina merced.  

Guillermo Fillol.”[4]

 

El permiso concedido por el Restaurador está fechado una semana más tarde, el día 29 de noviembre. El texto es el siguiente:

 

“Buenos Ayres, noviembre 29 de 1832. 

Se concede y otorga permiso al Solicitante para establecer una pulpería, casa de trato o negocio en el Partido de Lobos, costa del Salado, con sujeción a las Impresiones vigentes siempre que la casa no podrá ser administrada ni servida por persona o personas unitarias.  

Juan Manuel de Rosas.”

 

Carta donde Rosas habilita la Pulpería “La Paz” en noviembre de 1832. Se ve su firma y la aclaración de que no la administren ni la sirvan salvajes unitarios. Reiterará esto último en 1848.

 

El 8 de abril de 1848 la pulpería cambiaría de dueño, siendo otorgada por el mismo Juan Manuel de Rosas a otro paisano, don N. Viruga. El documento, que está en poder del ciudadano Julio Berro, dice así:

 

“Buenos Aires, abril 8 de 1848. 

Se concede y otorga permiso al señor N. Viruga para establecerse con una pulpería en Jurisdicción del Fortín Monte; siempre que no sea administrada por ningún salvaje e inmundo unitario.”[5]

 

De allí se explica, pues, un poema anónimo que existe dentro del Almacén de Ramos Generales “La Paz”, que alude a ese tal Viruga:

“Sus ventanas las autoriza

“Don Juan Manuel” y declara:

“Que la administre Viruga

y no un salvaje unitario”.”

Para quien se arrime a esta gaucha institución, notará que la misma se recorre horizontalmente, entrando por una puerta lateral del almacén y teniendo a la derecha el mostrador con los estantes de madera. Y si el visitante sigue caminando derecho, va a encontrarse con la puerta que da a la ex oficina de correo que resguardaban las añejas paredes del Almacén de Ramos Generales “La Paz”.

Allí, en sus repisas, abundan libros de principios del siglo XX y fines del XIX -muchos de temática rural-, una increíble colección de almanaques de “Alpargatas” con ilustraciones del Martín Fierro, publicaciones viejísimas de la revista “El Gráfico”,  periódicos, documentos, fotografías de los antiguos dueños de este oasis y una caja fuerte de aspecto irrompible.

En las paredes suelen verse algunos poemas dedicados a la pulpería y el almacén, al igual que los retratos grandiosos de Gardel, Larralde y el eximio corredor de turismo carretera Oscar Alfredo Gálvez.

“Este almacén –continuó diciendo la casi centenaria “Chola”estuvo abierto durante 155 años de forma ininterrumpida”. Y era cierto. El despacho de bebidas y picadas en el Almacén de Ramos Generales “La Paz” funcionó desde 1859 y hasta 2014, aunque todavía se siguen vendiendo algunos productos que vienen a comprar los vecinos del paraje.

‘¿Y por qué no se hacen más picadas en el almacén?’, le preguntamos a Mabel Gómez en medio de las luces y las sombras que el sol pampeano dibujaba en el interior de la sala principal del boliche, agrandando aún más el misterio y la leyenda. Entonces, nos explicó el asunto: “Porque llegó el invierno, llovía. Una noche había llovido y vino una persona nomás a comer fiambres, y éstos eran carísimos. Y siguen siendo caros”, concluyó.

Pero prosiguió contándonos acerca de su arraigo con el lugar: “Acá, en el almacén, hubo muchos dueños. Mi papá fue uno de ellos; era español, de Burgos, y vino al país de 14 años”. Y dejó intacta la ilusión de todos los que amamos el campo y sus tradiciones, cuando dijo que Julián, un sobrino suyo (“hijo de mi hermano, que murió hace 5 años y con quien trabajé en este lugar”), se puso en pareja y se hizo una casa a un costado del predio con la esperanza de, en el futuro, poder reabrir la Pulpería y Almacén “La Paz” con picadas, despacho de bebidas y disfrutes al por mayor.

El autor de la nota con doña Mabel Valentina Gómez, de 95 años y actual dueña de la Pulpería y Almacén de Ramos Generales “La Paz”. Sostiene una hermosa tradición.

Ojalá que así sea, doña Chola, por la memoria de su padre, de don Fillol, del Restaurador y de todos los que le dieron vida y continuidad cívica al paraje La Paz de los pagos de Roque Pérez.

 

Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] Uno de los nombrados es Pedro Tarigo, Intendente de Roque Pérez entre 1925 y 1929, a la vez que habitante pionero de estos pagos.

[2] La grabación que le hice a Mabel Gómez no es muy clara cuando ella me tiró el nombre del doctor que se quedó con el manuscrito original, aunque sí se entiende bien que el apellido del lego es corto y que empieza con “Rie”.

[3] Se refiere a la Escuela Primaria Nº 1 “Domingo Faustino Sarmiento”, de Roque Pérez.

[4] Lobos fue fundado el 2 de junio de 1802 y llamado indistintamente, desde entonces, pueblo o partido, y los límites de su Cuartel III abarcaban lo que hoy es la zona de Roque Pérez, que se creó mucho más tarde, el 21 de septiembre de 1884. Por eso, la mención que se hace en la carta de 1832 es “Partido de Lobos”.

Según el trabajo de Walter Murga (Centenario de la autonomía de Roque Pérez, 2013), el Cuartel III del Partido de Lobos tenía en 1836 unas “6 estancias y 58 chacras”, y dos años después la población ascendía a 576 almas.

[5] Murga, W. (2013): “Centenario de la autonomía de Roque Pérez” [en línea], en La guía de Roque Pérez [consultado el 16/04/18]. Disponible en: http://laguiaderoqueperez.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=147:las-viejas-historias&catid=63:grp-83–mayo-de-2013

Prensa JR
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